El millón que no cabe en el discurso de honestidad

El millón que no cabe en el discurso de honestidad

El traslado de valores fundamentalmente dinero en México es sin duda un riesgo, por ello cada día bancos e instituciones financieras mejoran sus procesos para hacer operaciones y que la gente cargue con menos dinero y sobre todo altas sumas de efectivo que se convierten en un riesgo para quien así decide hacerlo, aunado a ello y mucho más importante es el hecho de que cuando se carga mucho dinero en efectivo es porque lo que se pretende es evadir al fisco y andar pagando cosas por debajo del agua, sin reportar impuestos y porque quién sabe de dónde provengan estos recursos, normalmente no son muy bien habidos y más si quien lo porta no ha tenido actividad empresarial o existen dudas de como se hizo de este dinero.

Y es que este martes ocurrió en Chihuahua un supuesto asalto, con más tintes de autorrobo, a una persona que no reporta actividad empresarial alguna, lo único que se sabe es que trabajó como policía y en su momento fue escolta de un dirigente político de la ciudad que hace unos años decidió dar el brinco del otrora partido oficial al morenismo, en esta aventura lleva en lo personal dos descalabros electorales y uno más de su esposa, se ha vuelto un férreo critico de la corrupción del PRIAN, en los últimos meses se ha creído comunicador en un programa donde brincan los chapulines… pero ahora él tendrá que explicar que hacía un personal de él, transportando más de un millón de pesos en efectivo, si como lo leyó, más de un millón de pesos en efectivo es lo que trasladaba.

¿Ya sabrá usted de quién le hablo? Este personaje antes de salir y denunciar inseguridad y quien sabe cuantas cosas más, deberá decirle al SAT de dónde salió tanto dinero y para qué lo estaban moviendo en una troca sin seguridad y la misma deteniéndose en diferentes lugares, vaya paradoja, los críticos de la corrupción fueron cachados con las manos en la masa y si bien un robo no se le desea a nadie, dice la sabiduría popular que ladrón que roba a ladrón… tiene mil años de perdón, dicen lo que saben, que habrá que preguntarle a Marco Adán Quezada.

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