Chihuahua, Chih.- Las celebraciones del Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos representan, para la Iglesia católica, la unión espiritual entre quienes ya gozan de la presencia de Dios, quienes esperan alcanzar la vida eterna y quienes continúan su camino de fe en la Tierra.
Así lo explicó el padre Justino Ramírez, vicario general de la diócesis de Chihuahua, quien destacó que ambas conmemoraciones forman parte de una misma realidad espiritual: la comunión de los santos, que reúne a toda la comunidad eclesial.
El sacerdote señaló que el 1 de noviembre se recuerda a quienes ya se encuentran en el cielo, luego de haber vivido compartiendo el amor y haciendo presente el mensaje de Jesús. Aclaró que esta celebración no está dedicada únicamente a las personas reconocidas oficialmente como santas por la Iglesia, sino también a quienes llevaron una vida de fe y amor, como abuelos, madres, padres y otros seres queridos.
“Estas conmemoraciones representan en realidad una sola festividad de una gran familia. El primero de noviembre se celebra a aquellos hermanos que ya se encuentran en el cielo, quienes lograron vivir compartiendo el amor, haciendo presente a Jesús y alcanzando su presencia”, expresó.
Asimismo, explicó que dentro de esta comunidad espiritual también se encuentran las almas que atraviesan un proceso de purificación, al que la doctrina católica identifica como el purgatorio, y por las cuales se eleva la oración durante la conmemoración del 2 de noviembre.
“Sobre la conmemoración del día siguiente, dedicada a los fieles difuntos, se ora por ellos con el propósito de que alcancen plenamente la presencia celestial y disfruten de la paz del Señor”, señaló.
De esta manera, el vicario general explicó que la Iglesia triunfante, integrada por quienes ya están en el cielo; la purgante, conformada por quienes se encuentran en proceso de purificación, y la peregrina, que continúa su camino en la Tierra, permanecen unidas por la fe y el amor de Dios.
Tradición del Día de Todos los Santos y Fieles Difuntos
De acuerdo con la tradición católica, ambas fechas reflejan el dogma de la comunión de los santos. El Día de Todos los Santos, celebrado el 1 de noviembre, honra a quienes ya gozan de la presencia de Dios, incluidos aquellos que no han sido canonizados oficialmente.
Por su parte, el Día de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre, está dedicado a la oración por quienes, según la doctrina católica, se encuentran en proceso de purificación y esperan alcanzar la vida eterna.
